Los cinco sentidos de Tánger



Hoy os presentamos Tánger, la ciudad de Marruecos más al norte del país. Sus aguas están bañadas por el Estrecho de Gibraltar y es la puerta de entrada al continente europeo.


A pesar de que su capital es Rabat, Tánger es considerado el segundo centro económico después de Casablanca, por tener un gran puerto (Tánger Med) y gran actividad industrial enfocada principalmente en el ámbito textil, química, mecánica, metalúrgica automovilística y naval. Por ello se encuentra en expansión a todos los niveles. 




Son principalmente bereberes, una raza nómada originaria de una zona del norte de África con idioma propio, que con el paso del tiempo y las invasiones han ido integrando la cultura árabe. Su nombre "berber" proviene de la forma en la que los árabes los llamaban: bárbaros. 





Antes de seguir con más, os contaremos cómo hemos realizado el viaje a esta ciudad. 


ORGANIZACIÓN DEL VIAJE

Hicimos la reserva del viaje a través de Siente Marruecos, una de muchas agencias con la que puedes reservar la excursión. 

Fueron 67 euros por persona en total e incluía autobus desde Málaga capital hasta Tarifa, visados para entrar y salir del país, ferry hasta Tánger, visita guiada en español, comida en un restaurante típico y vuelta a Málaga. Merece la pena ya que sólo el ferry de Tarifa a Tánger sin agencia puede costar 70 euros.

Salimos de Málaga en bus a eso de las 6:45 am y llegamos a Tarifa antes de las 10:00 am. La duración del trayecto en ferry es de algo más de 35 minutos y como allí habían dos horas menos que en España, llegamos a la ciudad muy temprano, sobre las 9:00 am. Suele haber una hora menos, como en las Canarias, pero cuando fuimos era época de Ramadán por lo que quitan una hora para hacer el día más corto.

Es una ciudad que se puede ver en un día y te sobra tiempo, por lo que vamos al lío...


QUÉ VER EN TÁNGER

La organización de la ciudad es:

- La Medina, dentro de la que se encuentra la Kashba o Alcazaba, rodeada por una muralla, lugar para la defensa de la ciudad que se sitúa en la parte más elevada de la Medina. 

- La Ciudad Nueva, que es todo lo que se encuentra fuera de las murallas y de la parte antigua. 






Nada más llegar al puerto, nos llevaron en bus para hacer una panorámica de la parte moderna de la ciudad, nos llevaron al los barrios más adinerados donde se encuentran los colegios internacionales, obviamente privados, casas y mansiones de personalidades y algunos actores de Hollywood, allí se encuentra también el palacio del Rey Mohamed VI. Nos llevaron allí a montarnos en camellos.

Lo más bonito de la ciudad es su Medina, que fue la siguiente parada, la zona más antigua. Subiendo a pie por sus calles llegamos a las murallas de la Kashba, lugar estéticamente más cuidado con unos patios árabes preciosos, el blanco, verde y azul predominan en las fachadas. 

Y como buena ciudad árabe, no le pueden faltar sus mercados y zocos, por todas partes encuentras comercios y vendedores que intenta captar tu atención.
En los zocos puedes encontrarte todo tipo de productos y regatear por ellos, pero los bereberes siempre han sido reconocidos especialistas en la fabricación de alfombras de gran calidad. Además, también destacan en la elaboración de cosmética y farmacia natural empleando infinidad de especias, las cuales dan a las calles este olor tan característico.




Después nos llevaron a comer al restaurante típico en el que nos pusieron sus especialidades: una sopa de verduras o Harira de primer plato, unos pinchos morunos y un coús coús de pollo con verduras de segundo y de postre un té moruno con menta y las pastas con miel, todo ello acompañado de música típica en directo. 
La gastronomía de Tánger es muy variada por sus diferentes influencias (bereber, morisca, turca...) destacando su gran variedad de especias y olores, las sopas las pueden condimentar con canela y las pastas que elaboran con una harina especial y las suelen edulcorar con miel o dátiles. Por ser de religión musulmana en su alimentación no se encuentra la carne de cerdo y tampoco beben alcohol.






El único aspecto negativo, el poco tiempo libre que nos dejaron para recorrer el zoco e ir un poco más relajados viéndolo todo, fue lo suficiente para comprar algún imán para la nevera de la casa. 

Pero sin duda es una experiencia única si quieres conocer más de cerca una ciudad tan cercana pero que a la vez un lugar que parece de otro mundo. 








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